La farmacéutica Jorgelina Álvarez profundizó sobre el marco de valor, la gobernanza y los resultados metodológicos de la primera agencia provincial del país orientada a regular la cobertura sanitaria basada en evidencia.
Durante la primera jornada del V Congreso de COSSPRA, la Directora General de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Mendoza, Jorgelina Alvarez, abordó la Evaluación de Tecnología a partir de la experiencia en esa provincia cordillerana.
La magister comenzó indicando que la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Mendoza (AETS Mendoza) fue creada en 2024 mediante la Ley N° 9547 como un organismo autárquico y constituye un hito pionero a nivel provincial en Argentina en materia de regulación de la cobertura sanitaria. Su directora detalló las premisas conceptuales, la metodología de trabajo y los principales aprendizajes del organismo.
Según dijo, la creación de agencias subnacionales responde a las diversas preguntas e intereses que emergen entre los actores del sistema de salud frente a la innovación tecnológica:
- Pacientes: Buscan el acceso y la cobertura de nuevos tratamientos.
- Equipos médicos: Analizan el beneficio clínico directo.
- Decisores financieros: Deben gestionar fondos limitados frente a demandas crecientes y el envejecimiento poblacional.
- Evaluadores y metodólogos: Centran su análisis en el beneficio marginal (clínico y económico) y la eficacia incremental respecto de las alternativas disponibles.
La AETS Mendoza no interviene en la fase de aprobación comercial (función correspondiente a la ANMAT), sino en la etapa posterior: estableciendo criterios de cobertura racional, efectiva, eficiente y equitativa. Sus dictámenes son de cumplimiento obligatorio (vinculantes) para el subsector público provincial y la obra social OSEP, contando además con la adhesión voluntaria de obras sociales y prepagas como OSDE y DAMSU.
Álvarez enfatizó tres pilares esenciales que estructuran la labor de la agencia. Por un lado, la independencia y el profesionalismo, centrados en la gestión transparente de los conflictos de interés mediante su declaración explícita ante cada interlocutor. Por otro lado, la agencia como agente regulador en salud pública: su rol es equilibrar la oferta tecnológica con la demanda poblacional y la sustentabilidad del sistema de financiamiento. Finalmente, se refirió a la legitimidad del proceso metodológico: el objetivo es garantizar procesos objetivos y transparentes que aseguren la validez de las recomendaciones.
Para estructurar la toma de decisiones, la AETS Mendoza desarrolló un marco de valor compuesto por cuatro dominios:
- Efectos en la salud (Evidencia clínica): Evaluación basada en la evidencia comparativa y expresada en beneficios absolutos sobre la población.
- Impacto económico y en el gasto público: Análisis de impacto presupuestario respaldado por dos umbrales provinciales (alto impacto presupuestario y costo-efectividad), adecuados a la capacidad económica local.
- Impacto en Salud Pública y Equidad: Integración de la equidad horizontal (igualdad de oportunidades ante iguales necesidades) y la equidad vertical (atención de necesidades diferentes).
- Aspectos de implementación: Identificación de barreras asistenciales, geográficas y económicas en el territorio provincial para asegurar la factibilidad real de las recomendaciones.
Alvarez abordó finalmente el plan de trabajo anual, que se rige por procesos de priorización y participación:
- Cuotas de evaluación: Se establece que al menos un 25% de los análisis se destine a procesos de desinversión (retirar tecnologías obsoletas o sin valor probado), y entre un 30% y 45% al primer nivel de atención.
- Dictámenes de Cobertura Condicional: El 75% de los dictámenes completos emitidos resultan en cobertura condicional, fijando criterios de inicio/suspensión, auditoría y reducciones de precio que han oscilado entre el 55% y el 98% sobre los valores de lista.
- Transparencia: Todos los informes cuentan con una instancia de consulta pública de 15 días hábiles y mesas de diálogo intersectoriales previas a la recomendación final.
Durante su disertación, Álvarez remarcó diversas complejidades del sistema sanitario, como la fragmentación y la variabilidad clínica. Aseguró que existen discrepancias de criterio entre subsectores que atienden a la misma población, lo que genera costos e incertidumbre innecesarios.
Asimismo, advirtió sobre la opacidad de precios y de datos: hizo foco sobre la escasez de información transparente sobre costos reales y la dificultad en la obtención de datos integrados del sistema de salud. Y se refirió a la calidad de la evidencia disponible, señalando una frecuente presencia de ensayos clínicos con muestras muy reducidas que condicionan la evaluación de valor terapéutico.
La experiencia de la AETS Mendoza demuestra cómo la institucionalización de la evaluación de tecnologías sanitarias permite transformar la incertidumbre en decisiones fundamentadas, protegiendo la sustentabilidad financiera sin descuidar el acceso equitativo de los ciudadanos a los tratamientos de verdadero valor terapéutico.

