Angelo Tanese (AGENAS) y Carlos Vassallo (Universidad de Bologna) analizaron la evolución del Servicio Sanitario Nacional de Italia, desde la profesionalización directiva y la reorganización territorial hasta el uso estratégico de la salud digital. Una mirada integral que aborda cómo equilibrar la autonomía regional con la equidad nacional y qué herramientas pueden adaptarse al sistema de salud y las obras sociales en Argentina.
En la apertura de la segunda jornada del V Congreso de COSSPRA en Puerto Iguazú, el licenciado Angelo Tanese, Director General de la Agencia Nacional de Servicios Regionales de Salud de Italia (Agenas), presentó las claves de la profunda transformación organizativa, territorial y tecnológica que atraviesa el Servicio Sanitario Nacional (SSN) italiano.
Durante su intervención, repasó la trayectoria histórica del modelo universalista italiano, las crisis de sostenibilidad, el impacto del cambio demográfico y las reformas estratégicas enfocadas en la atención primaria y la digitalización. Tanese contó que el SSN fue instituido en 1978 (Ley 833) basándose en el artículo 32 de la Constitución de Italia, que establece la salud como un derecho fundamental del individuo e interés de la comunidad, garantizando acceso gratuito e igualitario bajo un modelo inspirado en el National Health Service británico.
Durante sus primeros años, el sistema funcionó mediante 650 Unidades Sanitarias Locales (USL) administradas por comités políticos municipales. La financiación basada en gastos devengados (a piè di lista) descontroló el presupuesto, generando un crecimiento del gasto del 15% anual. En los años 90 se introdujeron dos cambios estructurales para recuperar el control presupuestario:
- “Aziendalizzazione”: Transformó las USL en Empresas Sanitarias (Aziende Sanitarie), desplazando la gestión política municipal hacia la figura de un director general técnico o manager.
- Regionalización: Transfirió la organización y gestión del sistema sanitario a las 21 regiones y provincias autónomas, otorgándoles autonomía presupuestaria e institucional.
Nueve regiones debieron ingresar en Planes de Saneamiento financiero, lo que implicó congelación de vacantes, drástica reducción de camas hospitalarias y rigidez en la contratación, logrando equilibrar las cuentas hacia 2018-2019 pero tensionando la capacidad asistencial.
Tanese enfatizó que la pandemia de COVID-19 expuso las limitaciones de la red hospitalaria y la fragilidad del esquema territorial. Actualmente, el SSN enfrenta dos presiones determinantes:
- Disparidades regionales: Persisten brechas significativas de desempeño e infraestructura asistencial entre las regiones del norte y las del sur del país.
- Imperativo demográfico: Italia posee una edad media de 47,1 años, una esperanza de vida de 83,7 años y más de 14 millones de personas mayores de 65 años (25,1% de la población).
Eso requiere un cambio de paradigma, ya que un modelo diseñado hace medio siglo no puede atender las necesidades actuales. “Es indispensable migrar de una medicina de respuesta hospitalaria y tratamiento puntual hacia una medicina de proximidad, preventiva e integral, enfocada en el abordaje continuo de la cronicidad”, explicó Tanese.
A través del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia (PNRR), Italia ha destinado 15.000 millones de euros a la reconversión del sistema. Lo hacen, por un lado, a través de las Casas de la Comunidad (Case della Comunità): son estructuras territoriales multidisciplinarias que reúnen a médicos de atención primaria, enfermeros y profesionales sociales para brindar atención de proximidad. Se han desplegado más de 1.000 centros en dos años. Por otra lado, se sustenta en una red integrada de atención: se fortalece con las Centrales Operativas Territoriales (COT) –encargadas de gestionar la transición de los pacientes entre hospitales, atención domiciliaria y territorio– y los Hospitales de la Comunidad para internaciones de baja complejidad.
El rol estratégico de AGENAS y la salud digital
Como órgano técnico-científico del Ministerio de Salud y de las regiones, AGENAS desempeña cinco funciones clave en la gobernanza nacional:
- Acompañamiento y sostenibilidad: Seguimiento técnico en la implementación territorial de las reformas para asegurar coherencia en todo el país.
- Evaluación y transparencia: Medición periódica del desempeño, resultados clínicos y tiempos de espera bajo la premisa de “medir para mejorar”.
- Agencia de Salud Digital: Coordinación de la plataforma nacional de telemedicina, el Expediente Sanitario Electrónico, el Ecosistema de Datos Sanitarios (EDS) y plataformas de Inteligencia Artificial para la atención primaria.
- Evaluación de Tecnologías Sanitarias (HTA): Enfocada de manera específica en la evaluación de dispositivos médicos.
- Formación médica continua: Respaldo a la Comisión Nacional para la formación del personal sanitario.
En sus conclusiones, Tanese sintetizó los ejes para consolidar la sostenibilidad del sistema. En primer lugar, mencionó el equilibrio entre descentralización y coordinación central. El objetivo es sustituir los esquemas de control burocrático punitivo por un acompañamiento técnico homogéneo que preserve la autonomía regional garantizando equidad nacional. En segundo lugar, destacó la importancia de superar el déficit crítico de personal de enfermería y capacitar masivamente a los profesionales en competencias digitales.
El objetivo último de la transformación tecnológica y organizativa es reconstruir la confianza del ciudadano, demostrando que el Estado vela por su salud de manera continua a lo largo de toda su vida, cerró Tanese.
Claves de gestión y federalismo sanitario
Seguidamente, Carlos Vassallo –economista de la salud, profesor universitario y coordinador científico del Máster en Políticas y Gestión de la Salud en la sede de Buenos Aires de la Universidad de Bologna– se refirió a la evolución del sistema sanitario italiano y sus lecciones para la Argentina:
- Consenso Histórico (1978): El paso de un esquema mutualista fragmentado a un Servicio Nacional de Salud unificado se sustentó en un amplio acuerdo político transversal impulsado por la necesidad de superar la crisis del modelo anterior.
- “Aziendalizzazione” y profesionalización: Destacó la reforma de los años 90 que despolitizó las Unidades Sanitarias Locales (USL) para transformarlas en empresas sanitarias (aziende) gestionadas por managers profesionales capacitados en administración de salud, respaldados por directores sanitarios y administrativos.
- Niveles esenciales de asistencia (LEA) y disciplina fiscal: La definición de un plan de beneficios esenciales (LEA) vinculado a los Grupos Relacionados con el Diagnóstico (GRD) permitió fijar un estándar nacional; si una región decide otorgar prestaciones adicionales, debe financiarlas con sus propios recursos.
- Evaluación continua y benchmarking: Subrayó la medición sistemática del desempeño mediante indicadores estandarizados (como el sistema Versalio aplicado en Toscana). También Resaltó el rol de AGENAS como un ente técnico de articulación entre Nación y Regiones que facilita el aprendizaje comparativo sin generar disputas políticas.
En cuanto a las estrategias prestacionales y de eficiencia, Vassallo mencionó las compras centralizadas. Eso permite una agrupación de volúmenes regionales para fijar precios de referencia y mejorar la capacidad de negociación. Asimismo, la gestión de la innovación farmacéutica (AIFA) en Italia se basa en el uso de acuerdos de entrada gestionada y protocolos terapéuticos para incorporar tecnología y medicamentos de alto costo de forma sostenible.
El profesor habló también del modelo Hub & Spoke: se trata de una organización asistencial en redes de especialidad (oncología, ictus, trauma) que concentran la alta complejidad en nodos estratégicos. A su vez, la prevención proactiva se basa en programas con coberturas del 90-95% en tamizaje (cáncer de mama, colon, cérvix) para anticiparse a la patología
Finalmente mencionó algunos desafíos para el sistema de salud argentino. Vassallo planteó la necesidad de vincular el financiamiento con los resultados de desempeño, dotar de responsabilidad fiscal a la descentralización del gasto, descentralizar la alta complejidad creando polos regionales (en lugar de derivar todo a Buenos Aires) y definir con claridad los roles entre la Nación y las provincias.>

