De la articulación a la prevención cuaternaria: los cuatro pilares para transformar la salud pública

En el V Congreso de COSSPRA, referentes sanitarios y de gestión analizaron cómo el uso de datos, la tecnología digital, la eliminación de barreras económicas y el freno al sobreuso médico definen la equidad y sostenibilidad de las obras sociales provinciales.

La Mesa 2 del V Congreso de COSSPRA estuvo destinada a la prevención. Del panel participó en primer lugar Martín Regueiro, ministro de Salud de Neuquén, quien abordó la articulación de la prevención entre el sistema público de salud y la obra social provincial. Lo siguió la doctora en Medicina Sandra Tirado, vicepresidenta de la Asociación Argentina de Salud Pública (AASAP) y especialista en Gestión y Economía de la Salud, que expuso sobre prevención Primaria. 

Luego fue el turno de Horacio Campazzo, gerente general de la Obra Social de los Empleados Públicos de Catamarca (OSEP), quien abordó la prevención secundaria. Y la doctora María Noble, vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Medicina Interna General (SAMIG), expuso sobre prevención cuaternaria. La mesa fue moderada por Silvina Iturralde, reponsable de Comunicación Institucional de COSSPRA y directora editorial de Comunicar Salud. 

Estrategias de prevención y articulación en salud pública

Regueiro destacó la necesidad de romper la división tradicional entre la atención pública y privada, concibiendo al sistema de salud como una estructura integrada donde las obras sociales –especialmente la provincial– son socios estratégicos. “Como sistema de salud no es que la salud pública es una y la salud privada es otra, independientemente de los financiadores. Para nosotros la prevención [se piensa] no solamente desde la salud pública, sino en la articulación del subsector público y privado y particularmente con los financiadores y con las obras sociales”, señaló.

En Neuquén, el Instituto de Seguridad Social de Neuquén (la obra social provincial) abarca al 33% de la población (unas 233.000 personas), y el 25% de los usuarios que se atienden en el sistema público están afiliados a esta obra social. A su vez, el sistema público de atención primaria enfrenta un fuerte incremento de la demanda motivado por la dinámica poblacional de la provincia. Mientras que el promedio nacional de crecimiento poblacional intercensal fue del 14%, Neuquén creció un 28% y la región de Vaca Muerta un 68%. En la localidad de Añelo (núcleo de Vaca Muerta), por ejemplo, el hospital atiende a 22.358 usuarios, superando ampliamente los 8.000 habitantes estables, con un perfil de usuarios mayoritariamente masculino y joven ligado a la industria hidrocarburífera.

Ante las restricciones presupuestarias, Regueiro contó que la provincia utilizó la información epidemiológica (como los Años de Vida Potencialmente Perdidos) para regionalizar las prioridades de atención: “La crisis nos sirvió para definir prioridades y cuando definimos prioridades definimos un plan de salud”. Se fijaron así 15 problemas de salud prioritarios y se estructuraron sus correspondientes líneas de cuidado.

En tanto, para favorecer el diagnóstico oportuno y el tratamiento temprano en cáncer de mama y de cuello uterino, la gestión adoptó medidas operativas de flexibilización, como “La noche de las mamografías”, una extensión del horario de atención de mamógrafos de 16 a 24 horas para aprovechar el tiempo ocioso del equipamiento.

Regueiro también se refirió a la prevención del suicidio en Neuquén, donde se implementó un programa conjunto con la obra social provincial enfocado en la detección temprana desde los 10 años de edad, combinado con becas escolares y actividades comunitarias. La tasa bruta de mortalidad por suicidio registró una baja de 1,6 a 1,35 cada 10.000 habitantes. Asimismo, se actualizaron los nomencladores para cobrar prestaciones a obras sociales y prepagas a valores de mercado, incrementando el recupero financiero de 837 millones a más de 7.400 millones de pesos mensuales, recursos que se reinvierten en el sistema, según explicó el ministro neuquino.

Prevención primaria y sostenibilidad financiera

A su turno, Tirado expuso sobre los desafíos de la prevención primaria en la Argentina actual, destacando el rol estratégico que pueden cumplir las obras sociales provinciales frente al cambio demográfico y la fragmentación del sistema. La doctora en Medicina analizó la transición demográfica que atraviesa el país, caracterizada por una caída de la natalidad desde 2014 y un crecimiento poblacional explicado principalmente por la prolongación de la esperanza de vida.

Advirtió que, en la actualidad, la población económicamente activa es mayor que la población dependiente (menores de 18 y mayores de 65 años), pero para el año 2040 esta relación se invertirá. En ese sentido, indicó que el incremento del gasto sanitario no depende automáticamente del envejecimiento de la población, sino de las condiciones de salud (cronicidad, discapacidad o dependencia) con las que las personas llegan a los 65 años: “Para el 2040 vamos a tener que nuestra población a cuidar va a ser mayor que la población económicamente activa. Ahora estamos en una situación que llamamos bono demográfico. Entonces, es nuestro momento de planificar, de prevenir”.

También dijo que, a diferencia del sector público de atención, que requiere de un esfuerzo significativo para nominalizar a los usuarios, las obras sociales provinciales cuentan con ventajas de partida clave: tienen a su población nominalizada, además de contar con registros de consultas, internaciones y consumo de medicamentos. Tirado afirmó que la integración de estos datos permite construir perfiles epidemiológicos precisos para planificar intervenciones preventivas dirigidas.

Tirado agregó que la falta de coordinación e interoperabilidad entre los subsectores (público, privado y obras sociales) en pacientes con patologías crónicas (como diabetes, EPOC o insuficiencia cardíaca) genera pérdidas de trazabilidad y sobrecostos significativos:

  • Consultas redundantes: Genera hasta un 80% más de consultas desarticuladas.
  • Cascada diagnóstica: Aumenta 2,5 veces los gastos por repetición ineficiente de estudios.
  • Ocupación de camas: Incrementa un 60% las internaciones y provoca entre un 20% y 35% más de camas ocupadas por descompensaciones que podrían haberse evitado con seguimiento ambulatorio.

Asimismo, expresó que la vacunación se posiciona como el ejemplo típico de prevención primaria donde la intervención oportuna evita gastos médicos de alta complejidad. Agregó que la adopción sistemática de medidas de prevención primaria produce impactos cuantificables en los servicios de salud:

  • Reducción del 20% al 30% en internaciones hospitalarias.
  • Ahorro del 15% al 25% en medicamentos mediante la reducción de la polifarmacia y el aumento de la adherencia.
  • Disminución del 18% al 30% en el uso de métodos diagnósticos complementarios.
  • Reducción del 25% al 40% en la utilización de guardias y urgencias.

“Prevenir es costo efectivo. Si la asignación de recursos no incorpora criterios demográficos, epidemiológicos y estrategias de prevención primaria, el sistema va a continuar financiando tarde cuando la enfermedad ya generó costos más elevados. Entonces, la disyuntiva es seguir financiando una enfermedad avanzada o reconvertir el financiamiento hacia promoción, prevención, calidad y continuidad del cuidado”, cerró Tirado.

Prevención secundaria, tecnología e Inteligencia Artificial en gestión de salud

Campazzo abordó el eje de la prevención secundaria en enfermedades crónicas. Su exposición se centró en cómo la integración de enrolamiento médico digital, tableros de control en tiempo real e Inteligencia Artificial permite captar precozmente a los pacientes, evitar complicaciones severas y optimizar los recursos del sistema.

Campazzo explicó que la prevención secundaria actúa cuando la enfermedad ya ha sido diagnosticada en sus etapas iniciales, con el objetivo de evitar complicaciones crónicas y secuelas avanzadas. Indicó que Catamarca enfrenta una elevada dispersión poblacional en departamentos alejados (como Belén, Tinogasta o Antofagasta de la Sierra) y una marcada escasez de especialistas. Esa falta de seguimiento oportuno genera “oportunidades perdidas” que derivan en intervenciones de alto costo financiero y sanitario, tales como revascularizaciones, amputaciones, diálisis o ceguera.

Para estructurar el nuevo modelo de gestión, OSEP tomó a la diabetes como patología piloto: sobre un universo de 160.000 afiliados, OSEP registra unos 8.000 pacientes empadronados (aproximadamente un 4% de la población). De acuerdo con estándares nacionales e internacionales, existe un subdiagnóstico relevante, ya que el nivel esperado de prevalencia debería situarse entre el 7% y el 8%.

Campazzo señaló que para revertir las demoras en el empadronamiento, se sustituyeron las planillas impresas por una aplicación informática accesible directamente por los profesionales médicos:

  • El médico como agente de enrolamiento: El trámite deja de recaer en el afiliado y es realizado de forma directa por el médico tratante a través de la app Diabess.
  • Apertura a médicos clínicos: Ante la presencia de solo 8 o 9 endocrinólogos en toda la provincia, se autorizó que los pacientes con Diabetes Tipo 2 puedan ser empadronados por médicos clínicos de cabecera, reservando a los especialistas para la Diabetes Tipo 1.
  • Incentivo profesional: Se acordó el pago de un valor de consulta diferencial (aproximadamente un 30% superior) para compensar la carga de datos y evaluación de scores de riesgo por parte de los médicos.

La información y documentación cargada por el médico tratante en ese sistema informático es analizada por la IA antes de llegar al auditor humano. A su vez, al ingresar, el auditor médico dispone de un informe generado en el acto por la IA, lo que permite ahorrar entre 5 y 6 días de tramitación operativa. La decisión final de aprobar, modificar o rechazar la auditoría sigue estando a cargo del profesional auditor.

Asimismo, Campazzó aseguró que la herramienta proporciona un tablero de control con indicadores de resultado, demográficos, de seguimiento y de uso de medicamentos. “Ahora nos tocaría la segunda parte, que es armar los programas para tratar de mejorar esa calidad porque ya conozco el dato, antes no lo tenía. Cada vez que hay un resultado nuevo o una alarma, nos podemos comunicar con el paciente y nos podemos comunicar con el médico en tiempo real”, concluyó Campazzo.

Prevención cuaternaria, medicalización y sobreuso en salud pública

Finalmente, Noble (SAMIG) abordó la prevención cuaternaria, un concepto enfocado en proteger a los pacientes de los daños e intervenciones innecesarias generadas por el propio sistema sanitario. Definió así la prevención cuaternaria como una disciplina “incómoda” porque implica revisar y limitar las propias intervenciones de los profesionales de la salud.

La especialista contrapuso la práctica médica habitual con los cuatro principios éticos fundamentales:

  • Beneficencia: Señaló que no es fácil asegurar el beneficio directo para el paciente debido a la baja certeza diagnóstica y terapéutica existente en la literatura científica.
  • No maleficencia: La investigación clínica suele centrarse en evaluar beneficios y omite medir los daños (menos del 40% de los estudios los evalúan).
  • Autonomía: Exige información transparente, provista por profesionales bien informados y libres de conflictos de interés o sesgos.
  • Justicia y la Ley de Cuidados Inversos: Denunció que el sistema actual distorsiona la equidad en el acceso.

“Los pacientes con mejor salud y mayores recursos están sobreestudiados y los pacientes con bajos recursos tienen menos acceso y se mueren más”, advirtió Noble.

También se refirió al sobreuso –entendido como la situación en la que el riesgo o maleficencia de una práctica supera a su beneficio–, que representa cerca del 30% del gasto total del sistema de salud a nivel mundial, así como a la medicalización, que se define de forma sintética como la acción de “transformar sanos en enfermos”.

Citando al cardiólogo Carlos Tajer, Noble advirtió cómo malestares de la vida cotidiana o procesos naturales (como la alopecia) son transformados en patologías mediante campañas de marketing farmacéutico para crear mercados millonarios. Asimismo, Noble detalló diversas prácticas extendidas en la consulta habitual que carecen de evidencia de beneficio y generan perjuicios físicos, psicológicos, económicos y ambientales (el sector salud emite el 4,4% de los gases de efecto invernadero)

Para frenar el sobreuso, indicó que se requiere combatir causas como la medicina defensiva, la falta de tiempo en consulta, la desinformación y los incentivos económicos. Como respuesta, Noble presentó el marco de Choosing Wisely (“Elegir Sabidamente”), que promueve decisiones políticas para distanciar prácticas de bajo valor (fijar mamografía bienal o PAP trienal) y educar tanto a médicos como a pacientes. “No se trata de desterrar la prevención, sino de implementarla cuando los beneficios superan a los riesgos en los momentos y con los intervalos que corresponden en un paciente bien informado. No es conocimiento lo que nos falta. Lo que nos falta es el coraje para entender lo que sabemos y sacar las conclusiones”, cerró.