Las enfermedades cardiovasculares (ECV) constituyen la principal causa de mortalidad a nivel mundial.
En conjunto, las afecciones que impactan el corazón o los vasos sanguíneos, tales como infartos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca, cobran la vida de 20,5 millones de individuos anualmente. La mayoría de estos decesos se registran en naciones con ingresos medios y bajos.
Es relevante destacar que el 80% de las muertes prematuras atribuibles a enfermedades cardiovasculares pueden prevenirse mediante modificaciones menores en nuestro estilo de vida, tales como mejoras en la alimentación, aumento de la actividad física y gestión del estrés. De esta manera, podemos ejercer un mayor control sobre la salud de nuestro corazón y superar los desafíos relacionados con las enfermedades cardiovasculares.

