Home Noticias Cosspra “¿Más salud por el mismo dinero?”

Bajo este título, se llevó a cabo ayer la segunda jornada del Ciclo de Conversatorios organizado por la Fundación Sanatorio Güemes (FSG). Participó como invitado el presidente del COSSPRA e interventor del IPSS Tucumán, Fernando Avellaneda, quién compartió panel con Gabriel Leberstein, gerente Médico de OSECAC y presidente del IISSS; Guillermo Lorenzo, director General del IADT y vicepresidente de Adecra; y Claudio Belocopit, presidente de Swiss Medical Group y de la Unión Argentina de Entidades de Salud.

Coordinado por Alejandro Sonis, docente de la maestría en Gerenciamiento de Sistemas de Salud; y moderado por Federico Tobar, asesor Regional en Medicamentos y Sistemas de Salud del Fondo de Población de las Naciones Unidas, el ciclo denominado “Que el árbol no tape al bosque. Financiamiento del sistema de salud en Argentina pospandemia”, convocó a más de 170 participantes bajo modalidad virtual.

Fernando Avellaneda inició su exposición agradeciendo a Mario Lugones la invitación a participar del espacio. Luego destacó que “cuando uno habla del sistema de salud en Argentina, es el no sistema. Sin políticas integradas y sin resultados. No satisface las necesidades, es universal solo en los dichos y equitativo de acuerdo a dónde te toque nacer”.

Avellaneda contó que la obra social provincial que dirige representa a 330.000 beneficiarios; mientras que el Consejo de Obras y Servicios Sociales Provinciales de la República Argentina (COSSPRA) da cobertura en salud a más de 7.100.000. “Ninguna obra social nacional tiene la presencia en número que nosotros; somos siempre el asegurador más grande en cada provincia. Eso nos impone ser quienes marcamos los valores del mercado de la salud”.

El presidente del Consejo destacó que el modelo sanitario argentino tiene una mirada muy porto céntrica, por lo que las OSP muchas veces no logran la visibilidad que deberían tener. Dio el ejemplo de los Equipos de Protección Personal, cuyos precios se mantienen en alza en todo el país, por lo que han tenido que solicitar a la autoridad nacional que genere una regulación para poder llevar adelante compras que tengan alguna lógica.

“COSSPRA está integrado por las 24 obras sociales provinciales, que tenemos aportes disimiles, que van del 7% al 14%.  La mayoría no alcanzamos el costo del PMO.  Tenemos un observatorio que nos permite mostrar que el 16% de la población del país está cubierta por la seguridad social provincial y que 1 de cada 4 habitantes que está asegurado, lo está por nosotros. Aun así, los resultados en salud no son claros, no podemos decir si a los pacientes tratados en Tucumán por cáncer de mama les va mejor que a los de una pre paga o a quienes tienen cobertura del Estado local”.

El funcionario calificó el escenario general como desalentador para la organización que representa, ya que son pocas las OSP que han recibido el incremento en sus ingresos. Los aumentos de sueldos de sus beneficiarios cuando los hubo, no fueron contributivos. Tampoco les tocó un aporte extra del Estado para afrontar la situación que generó la pandemia. “Claramente, si el prestador no puede financiar lo que está haciendo tampoco puede asistir y la universalidad se acaba. Las OSP acarreamos, en casi todas nuestras cartas orgánicas, con la libre elección de prestador, con una defensa muy importante por parte del paciente que está convencido de que su médico no tiene porqué explicarle nada al financiador”, destacó.

Al hablar de medicamentos de alto precio, Avellaneda señaló que del análisis surge que tienen una cápita alta para financiarlo; dejando a la vista que las barreras para frenarlo no son útiles y que muchas veces los laboratorios ingresan casi libremente sus nuevas moléculas o a través de la judicialización. “Cuántas obras sociales de las nuestras compran el alto precio en forma conjunta. Casi ninguna.

Somos los reyes de la deficiencia asignativa. Cuando miras en que gastás, porque si bien me gusta usar el término inversión, a veces solo es un gasto, ya que la justificación es el pedido del médico. En Tucumán el número de consultas anuales es igual a la prescripción de laboratorio en el mismo período. Otro ejemplo: de todos mis afiliados dializados menos del 10% está siendo estudiado para ser trasplantado”, remarcó.

El máximo referente del COSSPRA, se preguntó qué hacer entonces. Como presidente del IPSS Tucumán destacó que una idea es que la obra social que dirige gestione los aportes y la cobertura en salud de los afiliados a las obras sociales nacionales que han estado huérfanas durante la pandemia y son deficitarias. También integraría a los afiliados de PAMI. Y en este camino de integrar aportes, pensar que el COSSPRA se sume a la Superintendencia de Servicios de Salud, a través de la ley 32661 que así lo permite.  “Lo único que deberíamos hacer es convencer a los legisladores para poder ir en la búsqueda de un sistema sanitario integrado”, declaró.

Avellaneda confirmó que el modelo de Atención Primaria de la Salud (APS) sería el ideal. “Hablar de redes integradas de servicios de salud es un sueño difícil de cumplir, que debe alcanzarse con el sector público y el subsector de la seguridad social provincial en alianza. En el medio, hay otras cosas que pueden hacerse, como las compras conjuntas con Nación; trabajar con los jueces para que no nos juzguen más allá de las leyes nacionales o provinciales; establecer la carrera sanitaria; formar recursos humanos que respondan a las necesidades del sistema; y trabajar para que la población entienda que su cefalea merece una consulta con el clínico y no con el neurólogo”, destacó.

Hacia el cierre subrayó su optimismo en relación al trabajo que lleva a cabo la Comisión Nacional de Tecnologías de Salud (CONETEC) en general y en particular su medida en relación al Spinraza. Además, alentó la participación en el desarrollo que está haciendo el Ministerio de Salud de la Nación a través de Salud Digital, programa que apuesta a ser el sostén de la historia clínica electrónica.

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