Home Prevención y Promoción Día Nacional por una Argentina Libre de Chagas

El Consejo de Obras y Servicios Sociales Provinciales de la República Argentina (COSSPRA)  se pliega a promover la concientización sobre la problemática, desnaturalizarla y hacer énfasis en el diagnóstico temprano para garantizar el acceso a su tratamiento y cura.  

Desde el año 2011, por iniciativa del Ministerio de Salud de la Nación y con la adhesión de las provincias, cada último viernes del mes de agosto se conmemora el “Día Nacional por una Argentina sin Chagas”. Más tarde, esta fecha fue establecida por ley el 02 de julio de 2014 y luego promulgada como Ley Nacional 26945, el 07 de agosto del mismo año.

La elección del último viernes de agosto tiene que ver con que durante la época estival se registra una mayor actividad y reproducción del triatoma infestans (vinchuca). Esto ocasiona un aumento de la densidad poblacional de este vector transmisor en las viviendas, generando así una mayor probabilidad de infección de personas por esta vía de transmisión. 

La enfermedad de Chagas es una patología causada por el parásito tripanosoma cruzi (T. cruzi) y transmitida por un insecto vector (transmisión vectorial) que en nuestro país es la vinchuca, que se alimenta sólo de la sangre de personas o animales. El contagio ocurre cuando la vinchuca pica a un ser humano o animal que tiene los parásitos (T. cruzi) y, al ingerir la sangre, se infecta. Cuando vuelve a picar para alimentarse, defeca sobre la piel y salen los parásitos junto con las heces; por último, la persona o animal al rascarse introduce el parásito en su cuerpo.  

Además de la transmisión vectorial, existen otras formas, siendo la principal de ellas la que puede ocurrir de persona gestante al feto (transmisión connatal) durante el embarazo. También mediante transfusiones de sangre y o trasplantes, entre otras.

Pese a que en los últimos 30 años se ha avanzado mucho gracias al control vectorial en los países endémicos, se estima que más del 95% de los infectados desconoce su estado y, en consecuencia, no ha recibido el tratamiento adecuado. 

En cuanto a la sintomatología vale decir que, en general, los niños, niñas y adolescentes no presentan síntomas, aunque pueden tener un cuadro febril prolongado, aumento del tamaño de hígado y bazo y diarreas. El 30% de los infectados pasa a la forma crónica de la enfermedad de chagas, con daños en el corazón y/o en el sistema digestivo.

Es común que esta enfermedad pase inadvertida, al menos inicialmente, por no presentar síntomas hasta que sobrevienen las complicaciones.

El análisis de sangre es el único modo de detectar si la persona está infectada para que pueda recibir el tratamiento.

Las principales formas de prevención implican el control del vector evaluando las viviendas y realizando tratamiento químico (rociado con insecticida en caso de encontrar T. infestans en las mismas) y el control de otras formas no vectoriales de transmisión, mediante el diagnóstico y tratamiento de personas por parte del sistema de salud.

La Ley 26281/07 dice en su artículo 1: “Declárase de interés nacional y asígnese carácter prioritario, dentro de la política nacional de salud del Ministerio de Salud, a la prevención y control de todas las formas de transmisión de la enfermedad de Chagas, hasta su definitiva erradicación de todo el territorio nacional”. Por eso, en tiempos de pandemia y en consonancia con nuestra legislación, se considera que las acciones de salud pública tendientes a llevar adelante la prevención y el control de todas las formas de transmisión de T. cruzi, son de carácter esencial.

Considerando el contexto actual, el Ministerio de Salud de la Nación  desarrolló un completo protocolo de acciones de control de la transmisión vectorial del T. cruzi que podrá ser consultado e implementado para preservar la salud de los agentes en terreno y de los pobladores en cuyos domicilios se realicen las tareas de inspección y/o tratamiento químico, en caso de hallazgo de T. cruzi. 
En cuanto al cuidado dentro de los hogares, es importante señalar que los perros son los principales reservorios domésticos del T. cruzi; asimismo la cantidad de vinchucas en una casa, se halla relacionada en forma directa con la presencia de gallinas en el domicilio.

Algunas de las medidas de manejo ambiental y cotidianas para la prevención del chagas son: mantener lo más ordenada posible la casa y sus alrededores; ventilar diariamente las camas y los catres; limpiar detrás de los muebles y objetos colgados de las paredes; mover y revisar las cosas amontonadas  frecuentemente; construir los corrales con alambre o palo a pique y, si no es posible, cambiar la enramada al menos una vez al año; tapar las grietas y los agujeros de las paredes y techos, entre otras.

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