Home Noticias Cosspra COSSPRA charla virtual: ¿Cómo y cuándo salir de la cuarentena?

De la jornada, a cargo del investigador y asesor del Consejo, Esteban Lifschitz, participaron los representantes de las obras sociales provinciales. La disertación fue una invitación a pensar de qué manera y cuándo podemos salir de la cuarentena, pero con el foco puesto en la capacidad de respuesta del sistema sanitario nacional.

El encuentro, organizado por el Consejo y realizado este jueves 14, es el segundo en el que el investigador Esteban Lifschitz presenta su trabajo desarrollado en función de la pandemia por COVID-19 y el impacto de la cuarentena. Durante la apertura, el presidente del Consejo de Obras y Servicios Sociales Provinciales de la República Argentina (COSSPRA) y del IOSPER, Fernando Cañete, agradeció la presencia del disertante y recordó, en función de la ponencia, “que la cantidad de fallecimientos en algunos países no tiene que ver con la letalidad del virus sino con la respuesta de los sistemas de salud”.

Lifschitz inició su disertación destacando que nos está yendo bien y que la cuarentena se implementó a tiempo. Señaló que la Argentina redujo la cantidad de personas que simultáneamente pueden necesitar el sistema de salud. “Por eso, hoy la idea es pensar de qué manera y cuándo podemos salir de la cuarentena. Sobre todo, contemplando que cuando más casos críticos haya la oferta de camas esté en condiciones para dar respuesta a ese número de pacientes”.

El investigar puso el acento, entonces, en la necesidad de conocer la demanda. Remarcó que la racionalidad de la cuarentena es disminuir el número máximo de casos (críticos) que requieran internación en Unidades de Terapia Intensiva (UTI) al mismo tiempo. “El objetivo de la cuarentena no es hacer desaparecer la enfermedad sino ganar tiempo; porque para evitar exceso de mortalidad es imprescindible adecuar la oferta del sistema de salud”, dijo.

Lifschitz habló de las dos dimensiones bajo las que puede pensarse la salida de esta etapa: la política y la sanitaria. La primera la relacionó con la política comunicacional; el costo político del “error” y la posibilidad de mini cuarentenas. Dio el ejemplo de Mar del Plata y el tratamiento que le dieron los medios a la prueba de apertura. En este sentido destacó que “hay que explicarle a la población que es posible que haya que implementar mini cuarentenas, flexibilizaciones tipo acordeón, un paso para adelante y algunos para atrás”.

Desde la dimensión sanitaria, en tanto, manifestó que hay que salir con “los ojos bien abiertos, identificando qué tenemos que mirar para saber qué hacer. Para eso hay que tener un set de indicadores, un tablero. Porque si, más tarde de lo que debiera ser, nos encontramos con un indicador negativo, eso sería malo”.

Vamos hacia un confinamiento regionalizado, advirtió, para luego profundizar en que se debiera pasar de aislar a todo el mundo a hacerlo con el virus. Esto, cuando se garantice la capacidad de respuesta en salud. Esto es: una vez que la capacidad operativa esté por encima del número máximo de casos críticos esperable. Es decir, cuando la suma de muertos de 12 días sea menor que la de los 12 días previos. “En esa instancia, la mortalidad no vuelve a subir”, afirmó.

El especialista interpeló a su auditorio sobre cómo hacerlo. En su respuesta incluyó tres aspectos: indicadores a monitorear, estrategia de habilitación de actividades y estrategia de testeo y vigilancia.

Como dato, Lisfchitz destacó que, en Argentina, la curva de evolución de mortalidad por millón llegó ayer a 7,2 muertes; siendo Corea del Sur, de los países que sigue, el único que está mejor. “El 13/05 el país alcanzó los 362 fallecimientos, lo que significa que la última duplicación tardo 21 días y que la curva, cada vez, se aplana más”, destacó. También informó que, proyectando la curva al 15 de junio, no hay momento en donde la evolución se pueda descontrolar y se sature el sistema de salud.

“Lo interesante, más allá del número, porque hoy no sé cuántas camas hay disponibles en el país, y asumiendo que el número de contagiados es mayor, es que hasta ahora no hay saturación del sistema. Por eso, podríamos flexibilizar”, añadió.

El investigador habló de la importancia en la elección del set de indicadores y destacó tres ejes: indicadores a monitorear, estrategia de habilitación y estrategia de testeo y vigilancia. Finalmente, cerró la charla invitando a debatir sobre la posibilidad de realizar testeos más amplios, que involucren al personal de salud, geriátricos y contactos de personas de riesgo. Además de pensar la posibilidad de conformar equipos dedicados a hacer tracking de contactos.

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