Home Noticias Cosspra Charla virtual: «La salud digital en tiempo de pandemia»

COSSPRA llevó a cabo un nuevo encuentro virtual bajo este concepto, que fue desarrollado por Marisa Aizenberg, abogada y directora Académica del Observatorio de la Salud de la Facultad de Derecho (UBA), y contó con la participación de los principales referentes de las obras sociales provinciales.

Como ya viene siendo tradición en estos tiempos de aislamiento social obligatorio, el Consejo de Obras y Servicios Sociales Provinciales de la República Argentina (COSSPRA) realizó, el martes 26, esta charla impulsada por la necesidad de sus miembros de debatir, hacia el interior de las obras sociales provinciales, sobre la importancia de la salud digital y sus alcances.

En este marco, Marisa Aizenberg comenzó preguntándose y consultando a su audiencia sobre qué pasa con la telemedicina y qué nos dejará la pandemia en este sentido. «Por lo pronto nos ha obligado a tomar medidas impensadas, desde lo jurídico para la libertad de derechos. Los abogados debemos reflexionar sobre estas viejas estructuras”, advirtió.

Aizenberg señaló que, además, en el ámbito sanitario crecieron las dificultades de las personas para acceder a la atención sanitaria, debido a la necesidad de liberar los servicios para pacientes con Covid-19. «Esto también permite ver cuántas prácticas innecesarias se producen en el sistema. Pero, por otro lado, están las quejas de las sociedades científicas sobre la discontinuidad de atención de patologías crónicas. Por eso, se han tomado medidas frente a esto y una es la telemedicina».

Al respecto la especialista desarrolló diversos aspectos. El primero es que este escenario deja en evidencia a la telemedicina como solo una parte de la tecnología de la salud. Otro punto es que la distancia aparece como factor crítico; también el acceso. «La pandemia refuerza esta evidencia sobre la cual sospechábamos, pero ahora ha quedado al descubierto», dijo.

Azienberg desatacó que quienes están en el tema saben que la telemedicina es una herramienta potente, aunque no es nueva, solo se ha perfeccionado. Se pasó del teléfono fijo, al celular y al WhatsApp. Contó que el Garrahan, desde hace 22 años, pensaba que había que hacer una contra referencia y designaba a un médico en el lugar de origen del paciente para que, frente a señales de alarma, consultara a un colega del hospital. También dio el ejemplo del Hospital Materno Infantil de Santiago del Estero que, desde hace largo tiempo, realiza sus pases de sala de neonatología con sus pares del Garrahan como interconsultores.

“Otros hospitales como el Posadas y el Cruce han experimentado importantes programas de telemedicina de comunicación a distancia, que acercan a los pacientes a consultas con profesionales especializados. Son interconsultas: un médico de un lado y uno del otro”, remarcó. “Ahora bien, si hablamos de teleconsulta, hacemos referencia a la asistencia directa a pacientes. Y en este punto, nos preguntamos qué pasa con su irrupción.  Nada, esa es la respuesta, solo que tenemos una herramienta más para complementar lo presencial”, enfatizó.

La oradora puso el foco en que hoy “tendríamos que hablar de la salud digital en su conjunto, la medicina personalizada de precisión, la historia clínica inteligente, los datos en salud. En este sentido, desde el Observatorio participamos en una guía de recomendaciones de pautas éticas en salud vinculadas a dar respuesta a estos interrogantes”.

También destacó que, actualmente, los temas centrales en relación a la telemedicina son el cobro de honorarios, si debe pagarse y cuánto, entre otros temas. “Uno central es la auditoría, cómo se traza la cantidad y calidad de la consulta, la robustez de los sistemas que permitan el control de esta práctica y las oportunidades que trae. De todo esto se está ocupando el Ministerio de Salud de la Nación, tanto la anterior gestión como la actual, y aún no se puede resolver”, remató.

En tanto, advirtió que la consulta por WhatsApp no es telemedicina. Apunto a que se deben habilitar herramientas que permitan esta transformación. La consulta debe tener un escalón superior de comunicación segura, que permita su registro en una historia clínica. “Las sociedades científicas creen que se busca reducir costos; nosotros creemos que amplía el acceso y que no debe estar pensado para reducir costo. Si fuera así, estamos pensando en centros de atención telefónica”, dijo.

En ese sentido, aseguró que sí es muy importante el rol de las sociedades científicas para ver los límites, pero sobre todo porque deben capacitar a los profesionales, entre otros aspectos en saber que la atención no puede ser virtual ante ciertos casos o cuándo una atención virtual debe transformarse.

Aizenberg planteó la importancia de hablar de la interoperabilidad legislativa y la posibilidad de machear diferentes normas con impacto en el ecosistema sanitario. Remarcó que la receta digital debe tener una legislación específica en materia de salud. “Hay un conjunto de otras normas livianas donde están las recomendaciones para telemedicina que hace el Ministerio, también la Superintendencia de Servicios de Salud dictó este año una resolución para la implementación y fomento de plataformas al respecto”, destacó.

La directora del Observatorio de la UBA, planteó también un punto de gran importancia e impacto para las obras sociales provinciales al hacer alusión a otra norma: la ley de derecho del paciente. “¿Estamos creando otra norma/derecho?”, anunció y agregó: “¿Va a judicializarse? ¿El consentimiento informado es el mismo? No, no lo es. Porque además de las características del Código Civil de la nación, riesgos, alcances y molestias, necesitamos acordar los riesgos asociados a la salud digital, qué pasa con los datos, qué si hay una interferencia, qué modelos contractuales deben especificar su manejo y guardado. Como funcionarios –dijo e interpeló a la audiencia- son responsables solidarios de las aplicaciones que hagan, de los datos que guarden esos servidores, mucho más si los datos son ajenos y lo servidores están ubicados en otros países”.

La disertante señaló que la salud digital requiere tres cosas: profesionales entrenados; servicios certificados; e instituciones y herramientas especialmente diseñadas para esto. Estas cosas debieran tener una habilitación específica. “La pandemia nos ha revelado enormes tareas”, sintetizó.

Leave a Reply